El calzado de piel,  junto con algunos calzados elaborados con fibras vegetales, es el mejor para que el pie pueda transpirar. Pero el calzado de piel tiene la ventaja de no dejar pasar el agua en caso de lluvia, por lo que es el material elegido para los mejores zapatos y zapatillas que se van a usar en los meses fríos o durante todo el año.

Pero hablar de piel o de cuero supone aportar datos a medias, pues hay diferentes tipos o materiales. La diferencia radica en la zona del cuero de la que se ha extraído la materia prima con que se va a confeccionar el calzado y del tratamiento que ha recibido antes de comenzar la confección. Serraje, nobuck y ante son tres tipos de piel empleados para fabricar desde botas hasta zapatillas pero, ¿cómo diferenciarlos y cuál es el que más te conviene en función del uso que vayas a dar a tu calzado?

¿Qué es serraje?

El serraje es la parte del cuero más interna y se obtiene por división mecánica de la flor o parte lisa (lo que algunos confunden con el cuero al completo). Una vez separado de la flor, al serraje se le da un tratamiento superficial que es responsable de su aspecto afelpado, aunque en realidad el tratamiento del serraje se lleva a cabo para reforzar las características físicas que lo hacen ideal para cierto tipo de calzado. En ocasiones, tras este tratamiento se procede a un engrasado del serraje, que incrementa la robustez del material.

Ventajas de las zapatillas de serraje

La característica que distingue al serraje de otros derivados del cuero es su resistencia al desgaste en caso de golpes o de rozaduras. También es un material robusto, lo que puede hacer que al tacto no resulte tan sugerente como pueda ser un tafilete, pero resulta ideal para confeccionar con él calzados resistentes y, en especial, zapatillas.

El serraje suele ser el material preferido para el calzado de gente que disfruta dando largos paseos, muchas veces por el campo. No se suele usar para un zapato de salón ni para calzado que solo se usa en ocasiones, sino que se destina a vestir los pies que van a “trotar”. El ejemplo típico son las zapatillas, un tipo de calzado que no se elige para estar en casa sino para caminar cómodo pero, a su vez, esperamos de él que tenga una duración en buenas condiciones que permita amortizar el precio que vale el buen calzado de piel.

Hablando de calzados de piel, puestos a invertir en unas buenas zapatillas, no pierdas de vista la horma. El calzado español es, junto con el italiano, el que más cuida un aspecto tan importante para la salud de los pies a largo plazo, y más todavía en piezas que van a tener mucho uso. Por tanto, a la hora de elegir unas zapatillas para recorrer el mundo, debes fijarte en el material. Nosotros te recomendamos que valores las zapatillas de serraje para que no se deformen o rayen ante el más mínimo incidente, pero también la horma, y esta suele adivinarse atendiendo al país en el que ha sido confeccionado.

Nobuck y ante, las alternativas

Si temes a la robustez del serraje o se te antoja un poco tosco, puedes elegir tus zapatillas en nobuck y en ante y disfrutar de las ventajas que ofrecen el cuero y sus derivados.

El nobuck es la otra capa del cuero, la que se encuentra más cercana a la flor o zona exterior de la piel del animal. Una vez separado mediante el proceso mecánico habitual, el nobuck se somete a un fino lijado que le confiera la apariencia de pelo fino y uniforme (felpa escribiente), junto con un tacto delicado.

De hecho, el nobuck es un material delicado que se reserva para confeccionar zapatos y otros tipos de calzado donde prima el carácter ornamental, y es también un material que eleva el coste final del producto. No obstante, existen zapatillas de nobuck, aunque no te aconsejamos llevarlas al campo porque este material tiende a acumular suciedad y polvo. Si te preocupa que tus zapatillas de nobuck puedan no ser impermeabes, tan solo debes fijarte en que estén elaboradas con nobuck que haya recibido un tratamiento hidrófugo, y ya podrás usarlas incluso en la nieve.

Por su parte, el ante, gamuza o suede también resulta de la separación mecánica de la capa interna del cuero pero solo del que procede de ciertas especies: alce, cabra, vaca, cordero o cerdo. Es un material muy dúctil, que se adapta en poco tiempo a la forma de tu pie, aunque por ese mismo motivo no es tan resistente como el nobuck y, mucho menos, como el serraje. Además las zapatillas de ante son mejores en climas poco lluviosos, pues con la exposición prolongada al agua, el calzado de ante puede llegar a permitir la entrada de humedad desde el exterior hasta el interior.

¿Por qué la gente valora tanto el calzado de ante si tiene sus inconvenientes? En primer lugar, por su aspecto y tacto de piel vuelta. Pero es especialmente apreciado por personas que tienen problemas para encontrar calzado cómodo debido a la forma de sus pies o a la presencia de un juanete, por ejemplo. Este tipo de clientes prefiere usar ante y evitar rozaduras o dolores mientras el calzado se adapta al pie. También es apreciado en el calzado de salón.

Serraje, ante y nobuck son tres subproductos del cuero que se emplean en la confección del calzado de calidad. Los tres tienen aspecto similar al del pelo pero sus características físicas y su tacto difieren hasta el punto de que cada material suele usarse para un tipo de calzado. Si buscas un calzado resistente, el de serraje es la mejor elección. Y si temes que la robustez del material pueda resultarte incómoda al principio, solo debes exigir que el producto esté realizado con una buena horma. Decimos “solo” porque entre el calzado español, por suerte ese requisito no es difícil de satisfacer.

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